La vida era esto

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Llega un día en el que tu cuerpo te hace ver lo que tú no sabías que guardaba. Y no me refiero a lo físico, sino al interior. Clama que pares, pienses y decidas: ¿Es esto lo que realmente quieres? Tú eres, como decía el bueno de Mandela, “soy el amo de tu destino y el capitán de mi alma”. A veces nuestro sentir pasa desapercibido. Creemos que reprimiendo sentimientos o ideas, desaparecerán. Los callamos. Les ignoramos. Incluso en algún que otro caso ni sabemos que están ahí, aguardando su momento, para salir a flote y hacer su señal.

Entonces un día el cuerpo te dice: “HASTA AQUÍ. Averigua qué me pasa, ¿porqué (te) hago esto? No me malinterpretes. Indaga. Investiga. Siéntete. Estúdiate. Por dentro. ¿Acaso crees que el sentir que te mueres en vida es algo que hago por gusto? Recuerda que también lo sufro yo. Es mi manera de decirte que te necesito, pero que te necesito a ti y no lo que crees que eres o quien crees que eres”. Y entonces paras. Intentas descubrir esos porqués acumulados, esos a los que nunca le habías dado sentido y ahora cobran el que merecían. Has necesitado un susto. Incluso pensar que perdías lo más preciado, la vida, para darles valor. “¿Me entiendes ahora?”, repite el cuerpo una y otra vez.  Y tu cabeza se pone en marcha. Y la vida, esa que casi se va, toma su sentido real. Se redirige en la dirección correcta, aunque tenga más paradas que las que te gustaría. Y la vida se convierte como en una Matrioska: una esconde a la otra y así. Dentro de este proceso de conocimiento, aparece un ángel. Un ángel guía. Uno que te cuida en vida. En mi caso se llamó Carmen. 

Después de superar los baches más peligrosos, puedo decir que TODO PASA. A pesar de que en el inicio de esta tremenda reconversión creas que no. Y es que cualquier tipo de ansiedad, en mi caso agorafobia, es muy ‘jodida’. Sientes que te mueres en vida. Lo que no sabías es que si la tratas como debes, le das el valor real que guarda y le encuentras el significado, te otorga la vida que realmente te pertenece. Y es muy diferente a la que tenías… e incluso imaginabas. Porque la vida es ESTO y no AQUELLO que habíamos vivido.

Sigo inmersa en mi proyecto de conocimiento. Y es la aventura más bonita que puede existir. Fui y soy valiente. ¡Y qué alegría! Porque si no me habría perdido esta lección de vida. Una que me ha hecho crecer como nada antes, pero que esconde vivencias anteriores no aceptadas como necesitaban.

Un psicólogo no es un enemigo, es el guía de tu vida. Y la persona a la que siempre le deberás mucho. Entre otras cosas: la devolución del regalo más grande… LA VIDA. 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ELENA GUERRERO ROBLES dice:

    Que preciosa Historia!!! Y que verdad nunca nos escuchamos a nosotros mismos. Saturados del sentir de todo aquel que nos rodea. Y sobre todo mucha Razon. Carmen es un Ángel!!! En la Tierra. Una Estella reluciente.

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    1. Totalmente Elena 🙂 Gracias por tus preciosas palabras. Un beso enorme

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